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KAMIKAZES (3 DE 3)

Se levantó de un coma cerebral, intentó abrir de golpe los ojos pero los tenía "cosidos" sin hilo, al final pudo despegarlos poco a poco, con el dolor de quien pierde los párpados arrancados de cuajo. Lo primero que vio fue una habitación blanca con poemas colgados en todas las paredes de Luis Cernuda y fotos amarillas con amigos, familiares, etc. En su mesilla había un recorte de periódico de El País, aparecía él postrado en la cama junto un cantante de su época que le recordaba a Jim Morrison. En esta última, el kamikaze estaba casi en el sueño eterno y éste famoso cantante con el pelo a lo Bob Dylan le intentaba revivir diciéndole cosas al oído izquierdo. Mientras unos periodistas se pegaban por disparar fotos. Sí lo hubiese sabido antes se habría enfrentado a la vida para no tener que enfrentarse ahora con su muerte.

Intentó mover un brazo y sintió que su cuerpo había engordado de la última vez que lo movió, estaba como una masa y lleno de heridas por todos lados, lo que más le dolía es que tenía puesto unos dodotis y tenía una prótesis en su mandíbula. Intentó recordar que había hecho y presintió que había estado ausente durante tiempo, quería cubrir ese vació de dolor con otro sueño infinito. Pensó en los amigos que había dejado, en el futuro truncado de golpe y finalmente encajó lo que había pasado esa última noche de locura con ahora. Al final, escupió al parqué como escupen los viejos en el suelo del parque cuando escuchan a los políticos hablar.

Empezó a sudar y sentir su frente caliente, intentó llamar a gritos aunque al final fuese balbuceando a la que fue su novia hasta unas horas antes del accidente, pero se dio cuenta que sus gritos eran como apuñalar el cielo. Al poco tiempo, estaba empapado de sudor, gritó hasta quedarse afónico, alguien desde la distancia respondió, todo le resultaba tan familiar. Sonaron unos platos cayéndose y unas voces como si le hubieran escuchado desde el infierno, fueron poco a poco escuchando más alto el sonido de unos pasos hasta llegar a la puerta de su habitación. Alguien metió la cabeza entre el marco de la puerta y la puerta, él al ver a esa mujer tan vieja no pudo remediarlo, se echó para atrás de golpe y se puso a temblar como un niño recién nacido, ya empezaba a darse cuenta aproximadamente cuanto tiempo había pasado de su última noche, se tocó su rostro, se peino el pelo, estiró sus piernas y tembló más y más hasta tener escalofríos por todo el cuerpo. Su madre fue corriendo a él, le abrazó tan fuerte que sintió la respiración de sus pulmones hasta casi llenar también los suyos. Estuvieron llorando encima de la cama durante más de media hora, no sabían el por qué no eran capaces de pronunciar tan siquiera una palabra, tenían la boca tan seca como cuando uno sufre de sed. La madre le miraba y le besaba sin parar por toda la cara.

Cuando la respiración dejó de ser una lucha, él la empezó a preguntar cómo pudo agarrándole de la mano, estaba afónico: “¿qué día es hoy? ¿Dónde está papa?, ¿mi hermana?, ¿qué ha sido de Ana y Manolillo?”… La madre le dijo despacito que era 18 de agosto del 2015 ("habían pasado ya seis años del accidente"), que su padre se murió de tristeza hace unos cinco años, cuando se enteró que su hijo se quiso quitar la vida estrellándose el mismo contra una farola. Le dio por decir que ya no quería seguir luchando por la vida porque su hijo tampoco luchó por la suya, murió de un cáncer de pulmón en su casa en su agarrando la mano de su hijo. Le informó que su hermana se casó con el chico que salía por aquel entonces pero años después se separó por motivos desconocidos, empezó por ir al psicólogo y ahora le había dado por recorrerse el mundo con lo que le había quedado de su separación, le enseñó unas fotos de ella en el Tren de las Nubes, en la Muralla China, en Nueva York. Mientras ella hablaba de Manolito él miraba al techo con el deseo de no haber resucitado, lo que estaba escuchando le producía otra muerte súbita, más fuerte que la anterior, hasta acabar vomitando bilis y sangre encima de las sábanas.

Cuando vino su madre con sábanas nuevas, mientras le cambiaba estas, él le preguntó de nuevo por su ex novia, aquella que le confesó unas horas antes del accidente que le dejaba para irse con un banquero cocainómano con mercedes y silla de niños en los asientos traseros. Le contestó su madre sin mirarle "ésa se ha casado con un chico que le acaban de meter en la cárcel", más tarde en el silencio acabó su comentario por pena diciéndole que no había tenido niños. Ernesto cinco minutos después le volvió a preguntar a la madre si había ido a verle Ana alguna vez, está le dijo tajantemente: "nunca, Ana no quiso saber nunca nada de ti después del accidente. Lo último que sé, por Manolillo es que se fue con el mejor amigo de su marido a vivir con él a Barcelona". La madre corrió las cortinas y abrió la ventana para que corriese la brisa y entrase la luz transparente de la mañana. El kamikaze olía a hospital, nunca que recordase había respirado ese olor a limpieza.

La madre se acerco a él como para contarle un secreto y le preguntó mirándole fijamente a los ojos a veinte centímetros de su cara: "Ernesto prométeme que no volverás a buscar la muerte". El la miró a los ojos y no pronunció más que el sonido del silencio durante los siguientes cinco minutos, hasta responder secamente: "te lo prometo". Por inercia metió los dedos anular e índice de la mano derecha entre el colchón de la cama y los hierros que lo sujetaban, encontró un papelito arrugado entre los hierros, abrió con prisa este mientras su madre estaba nerviosa llamando por teléfono a toda la familia y leyó:

<< Te diré como resucitarás,

entre mis poemas y entre mis sueños,

te diré como irás a buscarme,

entre la muerte y entre la vida,

sé que me encontrarás por más lejos que éste,

entre el amor y la esperanza

...>>.

Le empezaron a caer lágrimas por la cara, éstas hicieron surcos profundos en sus mejillas, boca y barbilla. De nuevo miró al techo y ahora se dio cuenta que tenía un mapa del mundo que colgó una vez enfrente a sus ojos, miró si veía un punto que pusiera Barcelona.

Escote

Fin.

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KAMIKAZES (2 DE 3)

Hay estaba despanzurrado casi desnudo ante el peor enemigo. Con los ojos abiertos, la mandíbula partida en cuatro, la nuca rota como un melón caído de un sexto piso y borbotones de sangre por casi todo el cuerpo.

Nadie daba un duro por él y menos en una situación dónde el hombre se enfrenta él sólo con las tinieblas, en el aire se escuchaba el sonido de los cementerios, según Ernesto de noche estos son lágrimas secas. Era la imagen sin sonido de un Madrid desierto donde los rascacielos observaban desde lo alto las ruinas de una gran ciudad. En ella estaba un enfermero loco, bigotudo, con gafas de montura de pasta de otra década y con la bata mal abrochada por falta de algunos botones. En sus uñas tenía metida la sangre espesa del enfermo, éste no se dejaba llevar por la delicada situación y los sollozos que más tarde se escucharían en un barrio pobre de la periferia, aunque automáticamente seguía gritando frases entornadas a Dios, la Virgen y el Espíritu Santo, los pastores, etc. Pero él tenía intuición de brujo, sabía que ese joven no quería morir porque le faltaba algo muy importante en su vida, antes que mal vender su alma al mismisimo diablo.

Mientras tanto en la cabeza del kamikaze estaban saltando destellos de flashes de colores, el sonido era un silencio desolador que hacia llorar a los débiles, su cabeza le estallaba hasta querer meterse un tiro en la sien, pero no podía moverse, estaba despierto por dentro pero inmóvil por fuera. Le venían diapositivas como puñetazos de cuando le duchaba su abuela en el barreño de hojalata, del día que se entero que su abuelo no vendría con más con regalos a buscarle al colegio, de su primer beso en mitad del campo de espigas de detrás de su barrio, del día que se enteró que aprobó selectividad y pudo irse a Inglaterra a aprender ingles todo el verano, de la noche que se le presentó esa chica que más tarde desnudaría con sus propios dedos, del cumpleaños que sus padres le dijeron que le querían más que nadie en el mundo, del día que se encontró por las ramblas con su ídolo Don Manuel Vázquez Montalbán y se fueron a tomar un café al Barrio Chino, del abrazo que se dio con su mejor amigo cuando éste borracho le balbuceo que siempre serían amigos pasase lo que pasase. Todo sucedía muy deprisa como un escalectrix fuera de control, las imágenes se sucedían sin control.

La luz naranja de la ambulancia destellaba en el cielo encapotado de Madrid, había estado lloviendo desde hace una semana seguida, la humedad se juntaba con una bruma espesa que hacía presagiar que Madrid estaba cambiando muy deprisa, era Abril del 2009.

En la entrada de urgencias del Hospital Público Gregorio Marañón, estaban 5 médicos nerviosos esperando porque llegase en unos segundos una ambulancia con un cadáver, llevaban escuchando hace más de dos minutos a lo lejos un sonido ensordecedor que se metía en la sien. No la veían por la niebla espesa pero miraban por si acaso.

Sonrisas, dos cuerpos desnudos, un tronco de un árbol con un parasiempre cincelado en la raíz más profunda, sombras en movimiento con un corazón ensangrentado, bramidos, un jardín triangular, los dedos cruzados en otros dos, lágrimas negras sobre el rostro... se repetían y se estrellaban unas imágenes con otras, estas no dejaban paso a las siguientes,... hasta que hubo una explosión y un silencio de lo más profundo.

Destellos

continuará...

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¿Vacaciones?

Los datos...

812 km

46 horas dando pedales

ruta.jpg

Etapas: 

1.           Soria – Arnedillo (La Rioja)

1+   Arnedillo – Herce [Etapa nocturna]

2.           Herce – Tiebas (Navarra)

3.           Tiebas – Saint-Jean-Pied-de-Port (Pays Basque)

4.           Saint-Jean-Pied-de-Port – Biarritz

5.           Biarritz – Capbreton (Landas)

6.           Capbreton – Mimizan

7.           Mimizan – Saint-Sever

8.           Saint-Sever – Oloron-Sainte-Marie (Pyrénées-Atlantiques)

9.    Oloron-Sainte-Marie – Jaca (Huesca) 

 

... y las sensaciones

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El atardecer en la playa de Biarritz (Francia)

KAMIKAZES (1 DE 3)

La ambulancia pasaba como un ave fenix por La Castellana saltándose todos los semáforos en rojo, eran las dos de la mañana de un lunes lluvioso de abril, había una bruma en la atmosfera que recordaba al alma de un muerto cuando se te mete en el cuerpo. Él estaba medio tumbado agonizando, tenía los ojos abiertos de dolor y sangraba como un cochino cuando lo sacrifican de un estacazo en la nuca. El enferemero de la UVI al verlo directamente le dio por muerto. Le puso la sabana de aluminio y bendijo un padre nuestro por si algo existía en el más allá para sacarlo del infierno. En el lugar del suceso seguía sonando en un cd/mp3 la música de Ricardo Cocciante a todo volumen, parecía que en el lugar del choque todavía quedaba alguien por testificar y nadie se atrevía a entrar en lo que quedaba de lo que fue un Renault Megane 16V.

El coche parecía una estatua abstracta colgada de una farola, las ruedas habían volado literalmente por el cielo de Madrid y el motor desteñía La Castellana de un humo negro aparatoso. Nadie se explicaba como en una recta de cuatro carriles un chico tan joven podía haberse estrellado contra una farola, y haber acabado casi abrazando una estatua, parecía como si el muerto hubiese querido llegar a besar a esa Venus que sonreía. Todo apuntaba que se había quedado dormido, según decían los pocos vecinos de la zona que habían bajado en pijama. Pero el enfermero que fumaba de forma automática pensaba que la música tan alta no se había subido después del golpe, todo le daba que pensar mientras miraba sin miedo al cuerpo del kamikaze. Una chica que aparentaba 28 años y había bajado en camisón inmedatamente después de escuchar el siniestro gritaba de impotencia, no se explicaba como podía ir a 160km/h y no haber intentado frenar antes, ese chico que había salido volando por detras del cristal del maletero como si fuera una maleta de un avión en marcha.

El enfermero un verdadero luchador callejero, le rompió la camisa con sus propias manos agrietadas, le puso la mascarilla de oxígeno en la cara y le clavó una inyencción directa al corazón para intentar recuperar la respiración, mientras le decía "no te mueras hijo de puta, no te mueras, eres todavía muy joven para comprender el amor y la vida, cabrón no te me mueras por mis cojones".Decidió no dar por muerto a ese chico de 24 años que expulsaba sangre por la boca pero milagrosamente de vez en cuando hacia intentos invisibles por respirar.

El sonido de la ambulancia se metía por todas los dormitorios de Madrid, mientras se perdían como un pájaro en la bruma, todo parecía tan muerto como un Sócrates sangrante,...

Sombras en un Madrid nocturno

continuará...

Dos lágrimas casi negras

Todavía me viene a la memoria ese fin de año del 2003 justo antes de comer las uvas en el salon de mi casa con toda la familia brindando. En la televisión a todo volumen, aparecía un renovado Sabina diciendo en el programa de Lo más plus que su disco Dimelo en la calle no se merecía ser el Disco del Año, que él se lo hubiera dado sin ninguna duda al disco de Bebo y El Cigala, Lágrimas Negras.Yo no sabía nada de éste, y seguí brindando entre abrazos, risas y el telefóno sonando.

Una semana después compró mi padre Blanco y Negro, Bebo&Cigala en Vivo, esa misma noche cenando no daban nada en la tele y lo pusimos por aburrimiento, escuchamos en silencio los vídeos, las canciones sonaron tres, cuatro y hasta cinco veces repetidamente. Deciamos cosas como: "este tipo tiene algo de genio, ole, ole". Todo esto no nos pasaba desde la borrachera de El Concierto en París, de Camarón de la Isla. Fue tanta la magia que nos transmitió a mí y mi padre el piano de bebo, la voz calmada de Dieguito el Cigala, en contrabajo justo y pefecto de Javier Colina y el cajón arrebatador del Piraña que se lo regalamos a tres amigos ese mismo mes.

Cada mañana que me levantaba para ir a la universidad me ponía el disco para ducharme, desayunar, leer el periódico, etc. Este me transmitía un ritmo que sólo unos pocos me lograban hacer sentir.

Pinche aquí para ver el vídeo Dos lágrimas.

 

-Un milagro.

-Eso es la música, un milagro. Es que la música es un milagro; conmueve corazones, levanta a los enfermos. ¿Sabes lo que me decía Bebo?"Yo me mantengo y estoy vivo por la música, Diego".

-Y tu también.

-Yo sí. Es que sin la música yo hubiera desaparecido. Seguro.

Un pedazo de la entrevista de Juan Cruz con El Cigala en Una conversación a media tarde.

 

La primera vez / Otra vez

La primera vez puse la bici en medio del salón y fui llenando las alforjas, que iban engordando peligrosamente al mismo ritmo que mi ilusión.

Salí de casa emocionado y casi me mato bajando las escaleras, porque la gravedad y el nuevo peso de mi montura todavía no se conocían bien.

Empecé a dar pedales con el corazón a redoble. Llegué a casa del Félix, y rápido bajó con la bici llena de fotos de 8 ó 10 de sus novias. Nos pusimos en camino entre risas nerviosas y bromas facilonas (Oiga señor ¿queda mucho para Finisterre?)

Milli llegó justo a la vez al punto de encuentro. Adelantábamos a los coches en su atasco diario, y nos jugamos el tipo en el desvío hacia Torrejón, que queda a la izquierda.

Ángel bajó con las alforjas en la mano y un peinado absurdo para la ocasión. Y a tirar millas.

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Mañana nos vamos otra vez. 12 días de carretera y manta. Tenemos un plan, pero seguro que acabamos en la otra punta. Da igual.

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My death

My head in Edinburgh´s Moderm Art Museum

Mato el tiempo manchando el papel,

mato el animo abriendo la ventana,

mato esta hoja con mil s-u-s-p-i-r-o-s.

Mato mi mal sueño contigo en mis brazos

mato en la oscuridad con la luz de tus ojos,

mato mi soledad con mis lágrimas,

mato mi pena con poemas,

mato mis viajes con otros nuevos.

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El poema de Houellebecq para mi amigo Kiyoshi

Nunca renuncié, perdiendo la esperanza,

a gozar de lo mejor de la vida:

dos cuerpos jugando a ser felices,

abarcuzándose y renaciendo indefinidamente;

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La pena

My head after other picture

La pena me arrastra,

como torero con miedo,

la pena me ata,

me atrapa,

y me mata.

LLoro de sueño,

sueño de amores,

amores que desnudan mi sed.

La pena es un nudo

me estrangula la garganta,

atraviesa mi ser,

marchita mis alas.

Salgo a caminar con tu tristeza,

como labios en primavera,

como la vid de tu sangre,

sangre que mezcla mis entrañas.

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Cartas a mi querido presidente, por Carlos Fernández (II) versión mejorada

Le escribo la segunda carta porque “usted”(obviamente hablo irónicamente) como buen presidente me ha contestado a lo que escribí anteriormente. He tardado mucho en responderle, discúlpeme por ello pero como usted sabe he tenido el portátil estropeado. Espero que haya suerte también esta vez y conteste de nuevo a mi carta y me solucione mis dudas que en definitiva son las dudas de muchos españoles. Un saludo y aquí va la carta mi presidente:

Intuyo que después de 100 días de legislatura estará usted eufórico, parece ser que a su partido la técnica nacionalista y su estrategia social le va mejor que nunca, nadie en el partido está descontento. Sin embargo yo con esta carta, intento ser más realista y más sincero con usted que todos los pelotas y lameculos de su partido.Nueve de cada diez españoles afirman "que la economía española está en crisis" y dos tercios opinan que el Ejecutivo no sabe hacerle frente a esta "desaceleración pronunciada", según un sondeo de Metroscopia. Es decir un 75% de los españoles es pesimista con la situación económica y usted presidente que es tan brillante, tan optimista se ha dado cuenta tarde que sí, que definitivamente estamos en crisis y no somos un país tan desarrollado como hace bien poco decía en todos los medios de comunicación, me acuerdo que hasta antes de las elecciones se le caía la baba y hablaba del desarrollo español como sí gracias a usted todo esto hubiera ocurrido. Lo que no entendemos casi todos los españoles, incluyendo algunos de sus votantes del PSE, porque se ha tirado meses navegando en la semántica para evitar la realidad, que España está más jodida que nunca y los más pobres son los que la sufren esta crisis. Ya que los ricos ahora compran más barato y se harán más ricos en los próximos meses. Usted sólo sabe decir en está legislatura, que está gobernando porque le han votado el conjunto de los españoles. Es cierto, le han votado hace unos pocos meses, pero también hay que reflejar que tiene ahora mismo menos respaldo parlamentario que nunca, sí ahora hubiera elecciones, según las encuestas más serias estarían en un empate técnico con el PP.

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